Los trabajadores de la planta de Cerealera 3 Arroyos, ubicada en el Parque Industrial de Pilar, viven horas de máxima tensión. La empresa, una de las principales fabricantes de cereales, granolas y snacks del país, confirmó que no renovará los contratos de aproximadamente 20 empleados, lo que representa cerca del 30% de su plantilla total de 70 operarios.
La decisión, comunicada oficialmente a principios de julio, se fundamenta en una drástica caída del 45% en la producción, atribuida directamente al fuerte retroceso del consumo interno. La situación es particularmente compleja porque la fábrica atraviesa una nueva etapa. Hace seis meses, la empresa Better Food tomó el control de las operaciones tras la quiebra de la administración anterior y decidió mantener inicialmente a los 70 trabajadores, aunque bajo contratos semestrales. Esos vínculos laborales vencen precisamente el 15 de julio.
Ante el inminente vencimiento, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA) intentó frenar los despidos. «Le presentamos un abanico de posibilidades, que haya suspensiones temporarias con baja de los salarios o directamente sin goce de sueldo, pero que se conserve el puesto hasta que repunte la producción», explicó a este medio Cristian Bono, vocal del STIA. Sin embargo, la gerencia rechazó la propuesta argumentando que «la única manera de poder pagar los sueldos en tiempo y forma es reduciendo la planta de personal».
El escenario es alarmante no solo para los trabajadores afectados, sino para todo el sector. Según Bono, «la situación viene complicada, como todas las plantas del Parque Industrial, por la baja de la producción». La caída en el consumo de alimentos es un fenómeno generalizado que golpea con fuerza a la industria, y Cerealera 3 Arroyos se convierte en un nuevo eslabón de una cadena de crisis que amenaza con extenderse.












